jueves, 13 de octubre de 2016

Tema I: La civilización romana


Roma fue fundada, según la tradición, por dos hermanos gemelos, Rómulo y Remo, que, acompañados de bandidos y vagabundos expulsados de sus propias ciudades, decidieron fundar un nuevo asentamiento junto al Tíber,  el 21 de abril del año 753 a.C.
Tres fueron las etapas de esta civilización:
1.- La Monarquía (del 753 a.C. al 509 a.C)
Durante los dos primeros siglos de existencia de Roma, la ciudad fue gobernada por reyes. El rey, elegido por el senado, concentraba todos los poderes y era un cargo vitalicio. Suyo era el máximo poder militar y religioso. El grupo social dominante era es de los patricios (miembros de familias nobles).
2.- La República (del 509 a.C. al 27 a.C.)
Después de la expulsión del último rey, los romanos iniciaron una nueva forma de gobierno: la República. A partir de ahora serán dos cónsules, elegidos por un año, quienes dirigirán la ciudad en acuerdo con el senado. Tanto los cónsules como los miembros del senado son patricios (miembros de familias nobles).
Durante este período Roma se convierte en una potencia lo que le permite enfrentarse a Cartago, contra quienes mantuvieron tres guerras. La rivalidad romano-cartaginesa llevará a la destrucción de Cartago en el año 146 a.C. durante la tercera guerra púnica. En el período republicano el ejército se convierte en profesional y permanente.
Si bien la organización política de Roma buscaba garantizar la convivencia entre las diferentes fuerzas sociales los enfrentamientos entre plebeyos y patricios son constantes, al reclamar los primeros más derechos. Finalmente, los plebeyos sí podrán elegir a sus representantes, los tribunos, que podrán oponerse a determinadas decisiones.
En esta etapa se produce la unificación territorial de la península itálica y la expansión por el Mediterráneo.
3.- El Imperio (del 27 a.C al 476 d.C)
Este período empieza en el año 27 a.C con Octavio Augusto como emperador y durará hasta la desaparición de Rómulo Augústulo, el último emperador romano de Occidente, en el año 476 d.C.
Los territorios conquistados por Roma alcanzan su máxima extensión en tiempos de Trajano.
Si bien el período abarcado por los siglos I y II d.C fue conocido como Pax Romana, desde el siglo III d.C el imperio romano padeció una serie de crisis militares, políticas y económicas causadas entre otros aspectos por: el debilitamiento del poder del emperador, el fortalecimiento del papel del ejército en las provincias, la presión de los pueblos germánicos por el norte y de los partos y persas por el este, los alimentos empiezan a escasear y aumentan sus precios,...
El imperio sufre un proceso de ruralización de la población. Es decir, la población empieza a trasladarse al campo debido a las dificultades de subsistencia en las ciudades.
Finalmente las invasiones del siglo V d.C van debilitando el Imperio Romano de Occidente hasta que en el año 476 d.C. el pueblo germánico de los Herulios derrocan a Rómulo Augústulo, el último emperador de Roma, que contaba con 10 años de edad.
El Imperio de Oriente durará todavía cerca de mil años más.
 

Mira esta presentación de

, Profesora de Instituto de secundaria


martes, 4 de octubre de 2016

Gabriel García Márquez: El ahogado más hermoso del mundo


   
Los primeros niños que vieron el promontorio oscuro y sigiloso que se acercaba por el mar, se hicieron la ilusión de que era un barco enemigo. Después vieron que no llevaba banderas ni arboladura, y pensaron que fuera una ballena. Pero cuando quedó varado en la playa le quitaron los matorrales de sargazos, los filamentos de medusas y los restos de cardúmenes y naufragios que llevaba encima, y sólo entonces descubrieron que era un ahogado. 
Habían jugado con él toda la tarde, enterrándolo y desenterrándolo en la arena, cuando alguien los vio por casualidad y dio la voz de alarma en el pueblo. Los hombres que lo cargaron hasta la casa más próxima notaron que pesaba más que todos los muertos conocidos, casi tanto como un caballo, y se dijeron que tal vez había estado demasiado tiempo a la deriva y el agua se le había metido dentro de los huesos. Cuando lo tendieron en el suelo vieron que había sido mucho más grande que todos los hombres, pues apenas si cabía en la casa, pero pensaron que tal vez la facultad de seguir creciendo después de la muerte estaba en la naturaleza de ciertos ahogados. Tenía el olor del mar, y sólo la forma permitía suponer que era el cadáver de un ser humano, porque su piel estaba revestida de una coraza de rémora y de lodo. 
No tuvieron que limpiarle la cara para saber que era un muerto ajeno. El pueblo tenía apenas unas veinte casas de tablas, con patios de piedras sin flores, desperdigadas en el extremo de un cabo desértico. La tierra era tan escasa, que las madres andaban siempre con el temor de que el viento se llevara a los niños, y a los muertos que les iban causando los años tenían que tirarlos en los acantilados. Pero el mar era manso y pródigo, y todos los hombres cabían en siete botes. Así que cuando se encontraron el ahogado les bastó con mirarse los unos a los otros para darse cuenta de que estaban completos. 
Aquella noche no salieron a trabajar en el mar. Mientras los hombres averiguaban si no faltaba alguien en los pueblos vecinos, las mujeres se quedaron cuidando al ahogado. Le quitaron el lodo con tapones de esparto, le desenredaron del cabello los abrojos submarinos y le rasparon la rémora con fierros de desescamar pescados. A medida que lo hacían, notaron que su vegetación era de océanos remotos y de aguas profundas, y que sus ropas estaban en piitrafas, como si hubiera navegado por entre laberintos de corales. Notaron también que sobrellevaba la muerte con altivez, pues no tenía el semblante solitario de los otros ahogados del mar, ni tampoco la catadura sórdida y menesteroso de los ahogados fluviales. Pero solamente cuando acabaron de limpiarlo tuvieron conciencia de la clase de hombre que era, y entonces se quedaron sin aliento. No sólo era el más alto, el más fuerte, el más viril y el mejor armado que habían visto jamás, sino que todavía cuando lo estaban viendo no les cabía en la imaginación. 
No encontraron en el pueblo una cama bastante grande para tenderio ni una mesa bastante sólida para velarlo. No le vinieron los pantalones de fiesta de los hombres más altos, ni las camisas dominicales de los más corpulentos, ni los zapatos del mejor plantado. Fascinadas por su desproporción y su hermosura, las mujeres decidieron entonces hacerle unos pantalones con un pedazo de vela cangreja, y una camisa de bramante de novia, para que pudiera continuar su muerte con dignidad. Mientras cosían sentadas en círculo, contemplando el cadáver entre puntada y puntada, les parecía que el viento no había sido nunca tan tenaz ni el Caribe había estado nunca tan ansioso como aquella noche, y suponían que esos cambios tenían algo que ver con el muerto. Pensaban que si aquel hombre magnífico hubiera vivido en el pueblo, su casa habría tenido las puertas más anchas, el techo más alto y el piso más firme, y el bastidor de su cama habría sido de cuadernas maestras con pernos de hierro, y su mujer habría sido la más feliz. Pensaban que habría tenido tanta autoridad que hubiera sacado los peces del mar con sólo llamarlos por sus nombres, y habría puesto tanto empeño en el trabajo que hubiera hecho brotar manantiales de entre las piedras más áridas y hubiera podido sembrar flores en los acantilados. Lo compararon en secreto con sus propios hombres, pensando que no serían capaces de hacer en toda una vida lo que aquél era capaz de hacer en una noche, y terminaron por repudiarlos en el fondo de sus corazones como los seres más escuálidos y mezquinos de la tierra. Andaban extraviadas por esos dédalos de fantasía, cuando la más vieja de las mujeres, que por ser la más vieja había contemplado al ahogado con menos pasión que compasión, suspiró: 
—Tiene cara de llamarse Esteban. 
Era verdad. A la mayoría le bastó con mirarlo otra vez para comprender que no podía tener otro nombre. Las más porfiadas, que eran las más jovenes, se mantuvieron con la ilusión de que al ponerle la ropa, tendido entre flores y con unos zapatos de charol, pudiera llamarse Lautaro. Pero fue una ilusión vana. El lienzo resultó escaso, los pantalones mal cortados y peor cosidos le quedaron estrechos, y las fuerzas ocultas de su corazón hacían saltar los botones de la camisa. Después de la media noche se adelgazaron los silbidos del viento y el mar cayó en el sopor del miércoles. El silencio acabó con las últimas dudas: era Esteban. Las mujeres que lo habían vestido, las que lo habían peinado, las que le habían cortado las uñas y raspado la barba no pudieron reprimir un estremecimiento de compasión cuando tuvieron que resignarse a dejarlo tirado por los suelos. Fue entonces cuando comprendieron cuánto debió haber sido de infeliz con aquel cuerpo descomunal, si hasta después de muerto le estorbaba. Lo vieron condenado en vida a pasar de medio lado por las puertas, a descalabrarse con los travesaños, a permanecer de pie en las visitas sin saber qué hacer con sus tiernas y rosadas manos de buey de mar, mientras la dueña de casa buscaba la silla más resistente y le suplicaba muerta de miedo siéntese aquí Esteban, hágame el favor, y él recostado contra las paredes, sonriendo, no se preocupe señora, así estoy bien, con los talones en carne viva y las espaldas escaldadas de tanto repetir lo mismo en todas las visitas, no se preocupe señora, así estoy bien, sólo para no pasar vergüenza de desbaratar la silla, y acaso sin haber sabido nunca que quienes le decían no te vayas Esteban, espérate siquiera hasta que hierva el café, eran los mismos que después susurraban ya se fue el bobo grande, qué bueno, ya se fue el tonto hermoso. Esto pensaban las mujeres frente al cadáver un poco antes del amanecer. Más tarde, cuando le taparon la cara con un pañuelo para que no le molestara la luz, lo vieron tan muerto para siempre, tan indefenso, tan parecido a sus hombres, que se les abrieron las primeras grietas de lágrimas en el corazón. Fue una de las más jóvenes la que empezó a sollozar. Las otras, asentándose entre sí, pasaron de los suspiros a los lamentos, y mientras más sollozaban más deseos sentían de llorar, porque el ahogado se les iba volviendo cada vez más Esteban, hasta que lo lloraron tanto que fue el hombre más desvalido de la tierra, el más manso y el más servicial, el pobre Esteban. Así que cuando los hombres volvieron con la noticia de que el ahogado no era tampoco de los pueblos vecinos, ellas sintieron un vacío de júbilo entre las lágrimas. 
—¡Bendito sea Dios —suspiraron—: es nuestro! 
Los hombres creyeron que aquellos aspavientos no eran más que frivolidades de mujer. Cansados de las tortuosas averiguaciones de la noche, lo único que querían era quitarse de una vez el estorbo del intruso antes de que prendiera el sol bravo de aquel día árido y sin viento. Improvisaron unas angarillas con restos de trinquetes y botavaras, y las amarraron con carlingas de altura, para que resistieran el peso del cuerpo hasta los acantilados. Quisieron encadenarle a los tobillos un ancla de buque mercante para que fondeara sin tropiezos en los mares más profundos donde los peces son ciegos y los buzos se mueren de nostalgia, de manera que las malas corrientes no fueran a devolverlo a la orilla, como había sucedido con otros cuerpos. Pero mientras más se apresuraban, más cosas se les ocurrían a las mujeres para perder el tiempo. Andaban como gallinas asustadas picoteando amuletos de mar en los arcones, unas estorbando aquí porque querían ponerle al ahogado los escapularios del buen viento, otras estorbando allá para abrocharse una pulsera de orientación, y al cabo de tanto quítate de ahí mujer, ponte donde no estorbes, mira que casi me haces caer sobre el difunto, a los hombres se les subieron al hígado las suspicacias y empezaron a rezongar que con qué objeto tanta ferretería de altar mayor para un forastero, si por muchos estoperoles y calderetas que llevara encima se lo iban a masticar los tiburones, pero ellas seguían tripotando sus reliquias de pacotilla, llevando y trayendo, tropezando, mientras se les iba en suspiros lo que no se les iba en lágrimas, así que los hombres terminaron por despotricar que de cuándo acá semejante alboroto por un muerto al garete, un ahogado de nadie, un fiambre de mierda. Una de las mujeres, mortificada por tanta insolencia, le quitó entonces al cadáver el pañuelo de la cara, y también los hombres se quedaron sin aliento. 
Era Esteban. No hubo que repetirlo para que lo reconocieran. Si les hubieran dicho Sir Walter Raleigh, quizás, hasta ellos se habrían impresionado con su acento de gringo, con su guacamayo en el hombro, con su arcabuz de matar caníbales, pero Esteban solamente podía ser uno en el mundo, y allí estaba tirado como un sábalo, sin botines, con unos pantalones de sietemesino y esas uñas rocallosas que sólo podían cortarse a cuchillo. Bastó con que le quitaran el pañuelo de la cara para darse cuenta de que estaba avergonzado, de que no tenía la culpa de ser tan grande, ni tan pesado ni tan hermoso, y si hubiera sabido que aquello iba a suceder habría buscado un lugar más discreto para ahogarse, en serio, me hubiera amarrado yo mismo un áncora de galón en el cuello y hubiera trastabillado como quien no quiere la cosa en los acantilados, para no andar ahora estorbando con este muerto de miércoles, como ustedes dicen, para no molestar a nadie con esta porquería de fiambre que no tiene nada que ver conmigo. Había tanta verdad en su modo de estar, que hasta los hombres más suspicaces, los que sentían amargas las minuciosas noches del mar temiendo que sus mujeres se cansaran de soñar con ellos para soñar con los ahogados, hasta ésos, y otros más duros, se estremecieron en los tuétanos con la sinceridad de Esteban. 
Fue así como le hicieron los funerales más espléndidos que podían concebirse para un ahogado expósito. Algunas mujeres que habían ido a buscar flores en los pueblos vecinos regresaron con otras que no creían lo que les contaban, y éstas se fueron por más flores cuando vieron al muerto, y llevaron más y más, hasta que hubo tantas flores y tanta gente que apenas si se podía caminar. A última hora les dolió devolverlo huérfano a las aguas, y le eligieron un padre y una madre entre los mejores, y otros se le hicieron hermanos, tíos y primos, así que a través de él todos los habitantes del pueblo terminaron por ser parientes entre sí. Algunos marineros que oyeron el llanto a distancia perdieron la certeza del rumbo, y se supo de uno que se hizo amarrar al palo mayor, recordando antiguas fábulas de sirenas. 
Mientras se disputaban el privilegio de llevarlo en hombros por la pendiente escarpada de los acantilados, hombres y mujeres tuvieron conciencia por primera vez de la desolación de sus calles, la aridez de sus patios, la estrechez de sus sueños, frente al esplendor y la hermosura de su ahogado. Lo soltaron sin ancla, para que volviera si quería, y cuando lo quisiera, y todos retuvieron el aliento durante la fracción de siglos que demoró la caída del cuerpo hasta el abismo. No tuvieron necesidad de mirarse los unos a los otros para darse cuenta de que ya no estaban completos, ni volverían a estarlo jamás. Pero también sabían que todo sería diferente desde entonces, que sus casas iban a tener las puertas más anchas, los techos más altos, los pisos más firmes, para que el recuerdo de Esteban pudiera andar por todas partes sin tropezar con los travesaños, y que nadie se atreviera a susurrar en el futuro ya murió el bobo grande, qué lástima, ya murió el tonto hermoso, porque ellos iban a pintar las fachadas de colores alegres para eternizar la memoria de Esteban, y se iban a romper el espinazo excavando manantiales en las piedras y sembrando flores en los acantilados, para que los amaneceres de los años venturos los pasajeros de los grandes barcos despertaran sofocados por un olor de jardines en altamar, y el capitán tuviera que bajar de su alcázar con su uniforme de gala, con su astrolabio, su estrella polar y su ristra de medallas de guerra, y señalando el promontorio de rosas en el horizonte del Caribe dijera en catorce idiomas: miren allá, donde el viento es ahora tan manso que se queda a dormir debajo de las camas, allá, donde el sol brilla tanto que no saben hacia dónde girar los girasoles, sí, allá, es el pueblo de Esteban.


Preguntas de comprensión
Cuestiones sobre la lectura
Otras cuestiones

domingo, 2 de octubre de 2016

Tema I:Tipos de palabras (I) - Sustantivo, adjetivo, determinante, pronombre

La palabra es la unidad  de la lengua que tiene sentido y en la escritura aparece entre dos pausas. Las palabras pueden ser de distinta categoría gramatical: sustantivos, adjetivos, verbos, adverbios, determinantes, pronombres, preposiciones, conjunciones e interjecciones. Las palabras se combinan entre sí para formar enunciados con los que nos comunicamos los seres humanos.
SUSTANTIVO

   Designa seres y realidades físicas o mentales: personas, animales, objetos, sentimientos, emociones, acciones, cualidades, relaciones, etc. Los sustantivos tienen morfemas de género y número: Pedro, león, carpintero, rosa, belleza, temor, entrada, causa,  año, semana, envejecimiento...


ADJETIVO (o ADJETIVO CALIFICATIVO)
   Indica cualidades, propiedades, estados u otras características de los sustantivos a los que complementa y con los que concuerda en género y número. El adjetivo posee morfemas de grado: positivo, comparativo y superlativo: blanco, veloz, alto, rico, madrileño, facilísimo, aterrador, temible, gracioso...



Crédito de las imágenes del adjetivo


DETERMINANTES 
Los determinantes son partes de la oración que acompañan al nombre para concretarlo y limitar, su significado aportando informaciones como género, número, situación en el espacio, posesión...

Crédito de la imagen

Actividades sobre los determinantes

PRONOMBRES 
Pronombres son las palabras que señalan o representan a personas u objetos, o remiten a hechos ya conocidos por el hablante y el oyente. Podríamos decir que son palabras que sustituyen a los nombres.

  
Ejercicios sobre los sustantivos
Ejercicios sobre los pronombres
Ejercicios sobre los adjetivos
Ejercicios sobre los determinantes

jueves, 22 de septiembre de 2016

Tema I: El léxico castellano


El conjunto de palabras que configuran un idioma recibe el nombre de léxico. La Lexicología es la ciencia encargada del estudio de las palabras: de su origen, de su proceso de formación y de las relaciones que se establecen entre ellas. De la técnica de composición de los diccionarios se ocupa la Lexicografía.

Origen del léxico castellano 
- El castellano es una de las lenguas romances que proceden del latín vulgar (lengua hablada por los soldados y colonos llegados a la Península durante la Romanización) 
- El latín vulgar se mezcló con algunos restos de las lenguas habladas por los pueblos anteriores a la llegada de los romanos (iberos, celtas, vascos) y algunas de esas palabras aún permanecen en el léxico castellano. Estas palabras reciben el nombre de voces prerromanas: arroyo, alud, gusano, bruja, páramo, perro,barro.

Palabras patrimoniales y cultismos. Familias léxicas. 
- El castellano fue evolucionando a lo largo de los siglos hasta quedar fijado en su pronunciación a partir del siglo XVII. 
- Las palabras procedentes del latín que han sufrido todos los cambios fonéticos propios de la evolución de la lengua hasta llegar a su forma moderna se denominan patrimoniales: speculum>espejo. 
- En épocas más tardías de la evolución de la lengua se incorporaron, por influjo de las personas cultas que aún escribían en latín, los cultismos. Se trata de palabras procedentes del latín, y también del griego, que no han cambiado su forma originaria o lo han hecho muy levemente como, por ejemplo, póstumo (del latín postumum) 
- Existe una gran cantidad de cultismos y voces patrimoniales con la misma etimología que conviven en el castellano ya que el cultismo suele introducirse cuando ya existe una palabra patrimonial procedente de la misma voz latina. Este fenómeno recibe el nombre de doblete : alma/ánima, pleno/lleno. 
– Se entiende por familia léxica el conjunto de palabras que comparten el mismo lexema. Así, del latín dicere surgen palabras que pertenecen a la misma familia léxica: decir, contradecir, predecir, bendecir, maldecir, etc.

Préstamos léxicos. 
- El léxico castellano se ha ido ampliando constantemente con la incorporación de palabras procedentes de otras lenguas: unas veces como consecuencia de las invasiones posteriores a los romanos; otras, por fenómenos de contacto con otras culturas y comunidades de cuyos idiomas se adoptan términos. Se llaman préstamos léxicos las palabras incorporadas al castellano procedentes de lenguas distintas al latín. 
- Los principales préstamos léxicos son los siguientes: 
✔ Germanismos: la mayoría procede de la época de la dominación visigoda en la Península (siglo V d.C.). Predominan las voces referentes a la vida guerrera: guardián, espía, guerra, ganar. También encontramos antropónimos y topónimos: Álvaro, Fernando, Alfonso, etc. 
✔ Arabismos: a consecuencia de la presencia de los pueblos árabes en la Península durante ocho siglos iniciada en el año 711. Los árabes dejaron palabras relacionadas con sus costumbres, conocimientos y modos de vida: atalaya, alcázar, almena, alcalde, alguacil, acequia, zanahoria, almacén, cifra, álgebra, etc. También encontramos topónimos: Alcalá, Calatayud, Benidorm, Guadalquivir. 
✔ Galicismos: son las voces procedentes del francés. Ejemplos: monje, manjar, jardín, pendón, aval, chaqué, burocracia, garaje, bufete, etc.
✔ Italianismos: se introdujeron durante los siglos XV y XVI. Abundan palabras referidas al arte y la cultura: novela, soneto, piano, aguantar, apoyar, arsenal, asalto, bazofia, bicoca, bisoño, bizarro, campeón, capricho, cabriola, embestir, mostacho, escopeta, piloto, centinela, fragata. También las referidas al comercio: banco, crédito, bancarrota, letra. 
✔ Anglicismos: el inglés es la lengua que mayor influencia ha ejercido sobre el castellano desde el siglo XIX hasta ahora. Estos préstamos afectan a varios campos semánticos: túnel, setter, vagón, yate, confort, líder, golf, shock, etc.
✔ Americanismos: Hasta la conquista de América, nadie fumaba tabaco, ni se podían comer patatas,  tomates, maíz, cacao, cacahuetes, ni tampoco se podía tomar café, ni chocolate. Colón descubrió un Nuevo Mundo, al que llevamos nuestra lengua. A cambio, América aportó muchas plantas y frutos desconocidos por los europeos, tantas como había en la tierra de Jauja . Los ríos servían de comunicación por medio de las canoas, pero tenían que tener cuidado con las pirañas. En el mar acechaban los tiburones y los tremendos huracanes.
    Cada tribu tenía su jefe o cacique. Las lenguas y pueblos eran numerosos. Desde México hasta la Patagonia vivían aztecas, mayas, aimaras, araucanos, incas, etc.  


Otros préstamos
    A otras varias lenguas debe préstamos el castellano (como ellas deben al castellano):
✔ Lusismos: (de nuestro vecino y desconocido Portugal): biombo, virar, buzo, mermelada, caramelo, catre, carambola, bandeja, brincar, banda, pleamar, mejillón, ostra, etc. ✔ Galleguismos: alguien, morriña, macho, chubasco, achantarse, vigía, arisco, payo, etc. ✔ Catalanismos: paella, nao, seo, anguila, anís, armatoste, bandolero, barraca, butifarra, capicúa, cartel, entremés, faena, forastero, grúa, etc. ✔ Vasquismos: izquierda, ascua, pizarra, chaparro, boina, zamarra, cencerro, aquelarre, chabola, etc. 

 Neologismos
La lengua hablada es un sistema dinámico, no estático, que va incorporando nuevos vocablos o acepciones distintas de las habituales y va desechando las palabras o expresiones que ya no se utilizan (arcaísmos). Las academias de la lengua tienen la misión de ordenar y fijar todos esos cambios a través de los diccionarios, gramáticas, etc.
Tipos de neologismos existentes:
  • La acronimia: formación de palabras asociando el principio y/o el final de otras, como en módem (modulation–demodulation), pulsar, del inglés “pulsating star”;  Banesto, de  Banco Español de Crédito.
  • Las siglas: palabras formadas por la unión de letras iniciales de otras palabras, se suele emplear para denominar organismos oficiales e instituciones. Ejemplos: ONU, RENFE, OTAN, OCDE, UE, UNESCO, UNICEF, etc.
  • El acortamiento: palabras habituales que usamos habitualmente y que en realidad son abreviación de otras más largas: boli, peli, cine, moto, foto, mates, repe, etc.
  • La onomatopeya: sonidos se convierten en palabras por repetición, como en kikirikí, tictac, etc.
  • un cambio de significado de palabras ya existentes: de virus (medicina) a virus (informática).
  • introducción de palabras provenientes de otros idiomas: bricolaje (de bricolage), espónsor (de sponsor), etc.
  •  Neologismos tecnológicos: escáner, servidor, buscador, computadora, ordenador, ergonómico, etc.
 

sábado, 17 de septiembre de 2016

Tema I: La comunicación

Resultado de imagen de la comunicación
La comunicación consiste básicamente en transmitir información.
En cualquier acto de comunicación intervienen los distintos elementos que vemos en la imagen: un emisor que construye un mensaje en una situación dada (contexto), a través de un determinado canal, dirigido a un receptor, que es capaz de interpretarlo porque comparte el mismo código con el emisor y conoce el contexto.

Un código es un conjunto de signos y las reglas que los combinan que permite la comunicación (señales de tráfico, lenguaje de los sordomudos, el braille,... El lenguaje verbal también es un código compuesto de signos, los signos lingüísticos, que permiten crear infinitos mensajes.

El lenguaje verbal es la posibilidad que tiene el ser humano para expresar sus pensamientos a otros. Por tanto, la finalidad del lenguaje verbal es hacer posible la relación entre los miembros de una comunidad.

En el lenguaje verbal, ya sea hablado o escrito, los mensajes tienen la forma de texto cuando las palabras que usamos para comunicarnos tienen sentido. Y el sentido se consigue si el emisor y el receptor conocen el contexto.

Por otro lado, para que un texto tenga sentido completo, debemos contar con la intención comunicativa, es decir, la necesidad inicial que todos tenemos cuando queremos comunicarnos con otros. Pedir perdon, dar una opinión, felicitar a alguien, contar una anécdota,...son intenciones comunicativas frecuentes en nuestra vida diaria. Según esto, podemos distinguir diferentes tipos de textos teniendo en cuentas la intención con la que nos comunicamos:
- Informativo: el emisor pretende transmitir una información
- Narrativo: el emisor relata un hecho
- Dialogado: reproduce la comunicación entre emisor y receptor
- Descriptivo: el emidsor dice cómo son los objetos, las personas, etc.
- Expositivo: el emisor informa sobre la realidad
- Argumentativo: el emisor quiere crear opinión en el receptor o convencerlo de una idea.
- Prescriptivos: el emisor da instrucciones para hacer algo
- Literarios: el emisor pretende crear belleza con el lenguaje

Actividades
Lee el siguiente texto de R. J. Sender, Crónicas del alba.
"Entonces acordé hacer un código de señales para hablar con Valentina desde el tejado en los días en que por alguna razón no podíamos estar juntos. Dibujé yo en una cartulina todas las figuras posibles con piernas y brazos hasta obtener el alfabeto. Además, había algunas actitudes que querían decir frases enteras. Los brazos en alto con las manos abiertas agitando los dedos quería decir: "He soñado contigo". Los brazos en cruz y las piernas abiertas era: "Pilar es imbécil". Yo sabía que esa actitud se iba a repetir mucho. Un brazo doblado con la mano en la cintura y el otro levantado sobre la cabeza era: "Iré a tu casa". Hice una copia exacta para mí y añadí una actitud que ella no usaría y que quería decir: "Rediós". Eso me parecía indispensable en mi papel viril.

Nuestro primer diálogo determinó que yo llegase a clase con hora y media de retraso. El profesor me advirtió que aquello no podía repetirse. Al salir el sol al día siguiente, Valentina y yo estábamos sobre el tejado. Ella me dio una noticia sensacional. Había llegado su primo. Yo contesté con el gesto de "Rediós" y me puse muy elocuente, mientras los gatos aguzaban sus orejas mirándome sin saber si debían huir y las palomas describían anchos círculos con el sol irisado en sus alas."
* Identifica en él los elementos de la comunicación 
* ¿Qué tipo de comunicación se establece entre los dos personajes? ¿Verbal o no verbal? Razónalo.
* Determina cuál es el tipo de texto por su intención de comunicación. Razónalo
*
Según la intención comunicativa, di si los siguientes textos son informativos, persuasivos, prescriptivos o literarios:
Batir las claras a punto de nieve.

Tristes armas si no son las palabras.

Busque, compare, y si encuentra algo mejor, cómprelo.

El miedo es una emoción básica y útil para sobrevivir ante un peligro.

 

miércoles, 5 de mayo de 2010

El libro, la revolución tecnológica

En el blog de Felipe Zayas me he topado con esta entrada cargada de ironía, pero que nos hace caer en la cuenta de las potencialidades del libro frente a la era digital.

jueves, 15 de abril de 2010

Morfología y sintaxis de la oración simple



Pedro Felipe de la Iglesia tiene esta página que os puede ayudar mucho para resolver dudas de gramática (morfología y sintaxis).


Debéis consultar esta presentación, que hace un recorrido por toda la morfología española. Es muy completa.


Presentación sobre tipos de oraciones.


Realiza el ejercicio que encontrarás en esta página.

Sería muy conveniente que practicarais con los siguientes ejercicios: para identificar elementos sintácticos, pincha aquí; para identificar funciones sintácticas, este documento, o bien este otro.

Identificar complementos del verbo

Más ejercicios sobre los complementos del verbo

También os puede servir mirar aquí para encontrar las pistas básicas que hay que tener en cuenta para analizar oraciones simples.

Una presentación: los complementos oracionales.

Una sencilla receta para analizar oraciones.